viernes, 2 de abril de 2010

Velero en los peces

Los mensajes publicados en un prisma,
una geometría sobre metamorfosis
de dimensiones inherentes al frío
o a la rabia. Tomar el pulso a la luna
y a través de una herida diagonal
sentir como laten las estrellas
y así entender la muerte y los ganglios.
Eso es viajar en el ritmo, aterirse
con la infancia diminuta de una hormiga,
no buscar semántica alguna en los peces
que danzan al unísono, solo temblar
al son de la coherencia que ha llegado
a quemar incertidumbre fugazmente.

4 comentarios:

Isabel Martínez dijo...

Así me va a mí, que tiemblo al son de la incoherencia y me hielo en una repisa olvidada de la primavera.

Los veleros de Ana saben de las cosas, las nombran y me descorren las cortinas que me impiden la visión esencial. Con su acierto y su belleza, el camino es más diáfano y amable.

Ramon.Eastriver dijo...

Tan bonito. Yo tampoco le busco la semántica, ni a los peces ni a nada. Es la mejor forma de comprenderlo todo, no tratar de entenderlo a cualquier precio. Me gusta mucho tu poesía.

Anacanta dijo...

Hola Isabel.
La primavera no te olvida
solo te recuerda a ciclos
cuando despierta del frío
y te encuentra orbitando
afanada en lo que escribes
como abeja en los almendros.

Por eso la primavera
sabe que ha llegado.

Anacanta dijo...

Hola Ramón.
Como bien dices
no se debe comprender
a cualquier precio.
No aceptar la intransigencia,
ni los dogmas.
Solo para cerrar
el camino a la duda.
Son las preguntas las que abren
las puertas al conocimiento.

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