martes, 8 de marzo de 2011

Velero desarbolado

Antes he de respirar
esa levedad, ese incienso de fisuras,
por donde entran
aguas oxidadas
por la intemperie del tiempo.
Y otros torrentes viscerales
a pasear el líquido
arpegio de las sombras.

Acantilado de ti
¿por qué llego tarde?
No puedo retirar el peso.
He llegado
con el tiempo desbordando
el timón soldado a la galerna.
Las gaviotas que me cruzan
no tienen rosa de los vientos.
Acantilado de ti.
Derviche derogado.
Mi timón soldado a la galerna.

2 comentarios:

GINEBRA dijo...

Leer lo que tú escribes es asomarse al mar, navegar libre y ligero de equipaje, sólo lo imprescindible, sin necesitar incluso rosa de los vientos como las gaviotas que te sobrevuelan.
Es fantástico. Escucho a Marley mientras te leo y la combinación, ahora mismo, es perfecta.
Besos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Lleno de pasión este velero con su fondo marino que llega y se respira.
Un abrazo muy fuerte.

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