domingo, 18 de noviembre de 2012

Velero en el bosque


Los guías del musgo lo saben,
los tambores pueden invocar la madera
y sorprendernos con raíces que aman
el agua de un verso o el cadáver
de un poeta disuelto en su asombro.
Los senderos pertenecen al bosque
y los caminos que se adentran en él
pueden ser fotografías o cantos.
Si aman al bosque han de ser venerados.
Fuimos engañados en tiempos remotos:
nadie fue expulsado del paraíso,
es la infamia que cuentan
aquellos que dejaron de amarlo.

5 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

Son tantos los caminos, los senderos y brechas y desde aquel lugar lejano conquistado, remo en el velero del bosque...

Gracias por tus visita, un abrazo, Monique.

Camino a Gaia dijo...

...serán entonces las leves brisas
las que muevan su madera
para liberar lo conquistado
aún en el mas remoto confín.

Gracias por traer el destino.

Ginebra dijo...

Y es en el bosque, en los LLanos y en general donde hay árboles y pájaros, flores, agua y caballos, donde yo prefiero estar.
Allí voy cada semana y despido al sol o le doy los buenos días, según el momento que elija.
Sin la naturaleza estaremos irremediablemente perdidos y "sin paraíso posible".
Besos

Licaón dijo...

Intenso poema e intensa verdad.

Un saludo

Anacanta dijo...

A veces nos derrota la idea de pensar que el paraíso siempre está en otra parte.
Y ahí dejamos de sostenerlo.

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