sábado, 21 de noviembre de 2015

Velero de la verdad apresada.




















Eres la vida
la que nunca cayó en el olvido
el ciprés que seduce en el aire
y acaba reclutando a los pájaros.

Eres la verdad
la que nunca se dijo
la que nunca se supo
la que busco en los diarios
en la sección de noticias
que nunca contaron.

Eres la vida
la flor en la muerte
la madera que canta
el arpa que arde
la alegría en las lágrimas
y el gozo que duele.

Sueño veleros
cuando se hunden
los barcos de hierro.

Ahora que callas
abrazo silencios.

2 comentarios:

mareva dijo...

Anacanta llevo un rato leyéndote, y he sentido el mapa de la dinamita que trazó alguna vez la selva en la pasión de los indios, y su mano vacía y abierta y su puño y su hash y su tierra removida y la venganza de los lobos... y también la voz de la sal y la grieta que nutre la distancia y el grito y la revuelta, y algo que lo ensangrenta todo de un apasianado escalofrío..que es pobreza y es todas las vidas, que es un vínculo con la inexistencia y con la mar, he sentido en la mezcla de los poemas que te he leido, una semilla rizomática de fuego y vagabundia.... un volcán... una huella ensangrentada, en el temblor de mis pasos, y un camino, y hace mucho tiempo que no sentía un camino en ningún lugar...

Anacanta dijo...

@ mareva
En tu voz hay un mundo que de grande
parece a escala de Richter.

Un saludo

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