viernes, 11 de enero de 2019

La magia en la que creo

Que tu regalo sea tan barato que salga gratis
y tan valioso que nadie pueda pagarlo.

La magia tiene su patria en la infancia.

Hasta que supe por otro niño
que los reyes eran los padres
yo también creí en los reyes magos.

Y no fue una decepción.

Porque mis padres no eran reyes
y a quien sabe preguntar
un misterio desvelado
solo abre nuevas puertas.

Pude al fin entender
que mis regalos no eran escasos
porque un niño pobre
fuera un niño malo.

Mi regalo era un bolígrafo
en el que flotaba un navío
y como todos los lápices
era un bolígrafo mágico.

Su magia no estaba
en lo que podía darme
sino en lo que lograba sacar de mí.

Después del día de reyes
el bolígrafo desaparecía
y no volvía a verlo
hasta el año siguiente.

Pero tuve la suerte de que no me regalaran
la pistola con la que jugaban a matarse
todos los hermanos.

Ni los reyes son magos
ni los magos son reyes.
No hay magia en el poder
solo verdad ocultada.

Los reyes no traen regalos a los niños
sino privilegios a los ambiciosos.

La verdad tiene su propia magia
y trae como regalo la justicia.

2 comentarios:

  1. De pequeño me regalaron una canica de cristal, azul como la Tierra, y como ésta, con el tiempo se fue colmando de múltiples accidentes "geográficos". Hice más amistades con aquella canica (las canicas son muy sociales) que con cualquier otra cosa. La regalé a alguien a cuyos ojos se asemejaba.
    Las pistolas, tienes razón, solo se asemejan a la muerte.

    Salud!

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    Respuestas
    1. Dicen que la magia está en los ojos de quien mira.
      Un saludo

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