martes, 16 de marzo de 2010

Velero del musgo y la piedra


Como si no te hicieras azul
en la leve letanía del frío.
Apenas duermo, como una sombra
de voz en el susurro
me nace el musgo en esta ruina.

He cogido a la intemperie
el mismo apego que a las piedras.
Noto las raíces, vivo sin techo,
la lluvia ha estado aquí
y han menguado las escarchas.

No es un homenaje, es solo estiércol,
hojas descompuestas en la niebla
y vivencias de humus residente,
guarida noble de estas venas
que hunden su sangre doblegada
esperando los favores de la tierra.

4 comentarios:

Isabel Martínez dijo...

A la intemperie, mimetizado con los objetos que porta este velero húmedo.

En ocasiones, a mí también me crece musgo, pero no en la ruina, sino en la rutina.

Te iba a decir lo de siempre, pero no, hoy no. Hoy te diré que te han sido concedidos, que gozas de "los favores de la tierra".

Ramon.Eastriver dijo...

Camino, estoy descubriendo esta faceta tuya que me encanta. Tu poesía es seca, dura, pero resistente y residente. La musicalidad es precisa, el verso denso, y las significaciones múltiples. ¿Conoces el blog de Paco, Los cuadernos del mendigo? Sois diferentes pero a la vez muy similares en vuestro recorrido poético. Ambos hacéis esa poesía terrestre que me gusta y que me atrapa. Supongo que permites que siga descubriendo esa poesía tuya: el empeño me resulta enormemente enriquecedor.

Juan Carlos dijo...

Vivir fuera de los claustros humanos y ser parte de la naturaleza sin importar la forma, sino la belleza única de su ser.

Es un gusto visitar tu blog. Saludos

Juan Carlos.

Daniel dijo...

Qué bella manera de sentir la poesía.

Saludos.

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